El Hombre y el Puerto
Hombre
Te veo contemplando el mar y la sola imagen del paraíso se vuelve un regalo que transforma tu rostro. Abierto ante la llegada de su canto y trova
el aroma llega profundo en torrentes deliciosos y te envuelve omnibulando cada sentido, cubriendo tu mirada y retumbando en el tambor de tu pecho, la piel entera se vuelve seda y la apertura de tus manos coincide con la apertura de tu corazón, te recuerda y acerca a la certeza de pertenencia en este puerto que te encanta.
Cada día te veo gozar y agradecer al azul y a la luz del sol reflectando sobre sus aguas como un manto de estrellas diurnas, y a la espuma que como una cabellera blanca al viento, danza con la sabiduría de una anciana libre y niña al fin.
Así regalas tu luz sin mesura, la irradias como una luna llena bañándose desnuda y pura en esta inacabable fuerza que baña sus playas.
Valparaíso y tú, son uno solo, no tengo dudas que eres y haces lo que la justicia de tu corazón indica correctamente, no hay duda que cuando alguna lagrima resbala por tu rostro emocionado, ella es parte del salado mar que liberas para su cause perfecto, al encuentro con el todo, para ser una vez más el hombre y el puerto... Armando.
el aroma llega profundo en torrentes deliciosos y te envuelve omnibulando cada sentido, cubriendo tu mirada y retumbando en el tambor de tu pecho, la piel entera se vuelve seda y la apertura de tus manos coincide con la apertura de tu corazón, te recuerda y acerca a la certeza de pertenencia en este puerto que te encanta.
Cada día te veo gozar y agradecer al azul y a la luz del sol reflectando sobre sus aguas como un manto de estrellas diurnas, y a la espuma que como una cabellera blanca al viento, danza con la sabiduría de una anciana libre y niña al fin.
Así regalas tu luz sin mesura, la irradias como una luna llena bañándose desnuda y pura en esta inacabable fuerza que baña sus playas.
Valparaíso y tú, son uno solo, no tengo dudas que eres y haces lo que la justicia de tu corazón indica correctamente, no hay duda que cuando alguna lagrima resbala por tu rostro emocionado, ella es parte del salado mar que liberas para su cause perfecto, al encuentro con el todo, para ser una vez más el hombre y el puerto... Armando.

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sopla unas letras sobre este tapiz de estrellas...
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