vagancia
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Suspendidas las horas, y los instantes de furia loca
Entre tormentas atracando, el sauce alegre y verde con su atardecer maldito
Oscurecidas las hojas de los castaños, caen sin prisa
Medio verdes aun como fruta ácida, medio pardas como pequeños pedazos de mierda
Son vacías estas horas de vicios
Y antiguos los dolores en el pecho
Son oscuras estas noches sin luna
Y oscura mi alma sin la suya
Entre caminos desandados reviso las huellas que el viento aun no borra
Y rescato del olvido con primitiva sospecha, el temblor en cada huella engendrada de mis pasos
Adivino los motivos del encuentro con esa piedra, y tal vez el salto sin gracia imitando al pájaro, para enfrentar el muro del lamento eterno, le grito y le grito a la piedra muda
Enfurecidas mis palmas se cierran y atacan mientras los ojos ciegos que me mandan también cierro como en una danza sin vientre se corta el aire y el tiempo, solo puños y desde ellos sangre que brota desnuda
Rojo que al morir es negro, me recuerda al amante cuando arde, y su palidez y sombra al saciar la contención y el hambre
Hoy no siembro amapolas, ni cosecho uvas dulces, menos tengo entre mis joyas las perdices desfilando, no huelo las violetas, ni el aroma de la lluvia, hoy no siento esa cosquilla cuando el sol se acuesta en mi espalda, estoy viva y escondida de la vida, soy la copa trizada que aguarda el vino y los labios y la mano tibia.
Entre tormentas atracando, el sauce alegre y verde con su atardecer maldito
Oscurecidas las hojas de los castaños, caen sin prisa
Medio verdes aun como fruta ácida, medio pardas como pequeños pedazos de mierda
Son vacías estas horas de vicios
Y antiguos los dolores en el pecho
Son oscuras estas noches sin luna
Y oscura mi alma sin la suya
Entre caminos desandados reviso las huellas que el viento aun no borra
Y rescato del olvido con primitiva sospecha, el temblor en cada huella engendrada de mis pasos
Adivino los motivos del encuentro con esa piedra, y tal vez el salto sin gracia imitando al pájaro, para enfrentar el muro del lamento eterno, le grito y le grito a la piedra muda
Enfurecidas mis palmas se cierran y atacan mientras los ojos ciegos que me mandan también cierro como en una danza sin vientre se corta el aire y el tiempo, solo puños y desde ellos sangre que brota desnuda
Rojo que al morir es negro, me recuerda al amante cuando arde, y su palidez y sombra al saciar la contención y el hambre
Hoy no siembro amapolas, ni cosecho uvas dulces, menos tengo entre mis joyas las perdices desfilando, no huelo las violetas, ni el aroma de la lluvia, hoy no siento esa cosquilla cuando el sol se acuesta en mi espalda, estoy viva y escondida de la vida, soy la copa trizada que aguarda el vino y los labios y la mano tibia.

1 Comments:
Hoy no siembras, no cosechas, no hueles, no sientes ... Pero estas viva, por lo tanto todavía puedes sembrar, cosechar, oler, sentir.
La copa trizada es la más util, la más necesaria. Por algo esta trizada. Todavia puede contener el producto de la vid, ser acariciada por unos labios y ser entibiada por unas manos amables.
Iván Manríquez S.
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sopla unas letras sobre este tapiz de estrellas...
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